Mostrando entradas con la etiqueta año 2009 - 09 septiembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta año 2009 - 09 septiembre. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de febrero de 2010

MANDA NARICES
JUAN GARODRI.
(26-9-2009)

Con este mismo título he recibido un correo electrónico con la fotografía adjunta de un cartel, patrocinado por algunas instituciones públicas, en el que puede leerse lo siguiente: «Soy puta, soy negro, soy marica, soy moro, soy sudaca, soy mujer. El diferente eres tú, imbécil».
Cada atribución escrita en letras capitales, cada atribución colocada la una debajo de la otra, en tinta negra, excepto la última, la que somos tú y yo, escrita en tinta roja: «Imbécil». El letrero, bien enmarcado, acristalado y colocado en plaza pública aparece en las calles de Gijón.
Juro ante el altar de Hércules que no ataco a las putas, que no persigo a los negros, que no acoso a los maricas, que no huyo de los moros, que no menosprecio a los sudacas y que no desprecio a las mujeres. Juro así mismo que, si pudiera, le untaría la mente con excrementos, al bien pensante político de Gijón que ha autorizado la exposición pública de semejante tergiversación léxica, como menos. Porque la mala leche enumerativa del tipo (o tipa, que ahora proliferan por las covachuelas oficiales émulas de bibianas y pajines dispuestas a lo que sea con tal de mostrar el morro), así que la mala leche enumerativa del tipo del letrero pretende significar que millones de hombres (españoles) somos imbéciles porque no tenemos pinta de puta ni de negro ni de marica ni de sudaca ni de mujer.
Llevar las cosas a esos extremos de división antropológica y social es excesivo. Cada alma tiene su almario y constituye una estupidez actitudinal despreciar por imbéciles a quienes no comulgan con las ruedas de molino de los molineros de turno. Uno puede ser antimarica (es la palabra del letrero), llegado el caso, y no ser imbécil. No necesariamente son imbéciles todos los “anti” que pueblan los carrefoures y mercadonas. Quienes a su vez, por la misma lógica, podrían llamar imbéciles a putas, negros, maricas, moros, sudacas y mujeres.
Otra interpretación. Puede que el letrero posea una intención benefactora latente, de forma que pretenda acusar a muchos de misoginia, de homofobia o de xenofobia, y esa pretensión la exponga con la dureza del cartel. Con lo cual todos aquellos que no sean misóginos ni homófobos ni xenófobos no tendrían que darse por aludidos ante el palabro que los denomina como cualitativamente imbéciles. O sea, que el letrero va dirigido solo a los imbéciles.



OTRA DE EDUCACIÓN
JUAN GARODRI
(19-9-2009)


Entre las primicias de la literatura didascálica griega se encuentran las fábulas de Esopo. Y ahí está la del lobo, ya sabe usted.
Así ha ocurrido con la educación en los centros docentes. Desde que Rubalcaba, Marchesi y Maravall entregaron el poder educativo a los uncidos al yugo institucional y se cargaron la ‘enseñanza’ con la idea de la ‘educación’ a partir de los conocimientos previos, el lobo ha despanzurrado poco a poco las ovejas y nadie le ha hecho caso. Ahora quieren ayudar al pastor, ahora, cuando el rebaño se encuentra desperdigado.
Los medios de comunicación comentan que los sindicatos de funcionarios docentes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, el ministro de Educación y el mismísimo Rey pretenden solucionar la catástrofe. Ahora quieren investir al profesorado con la orla de “autoridad pública”. A buenas horas mangas verdes. Leo por ahí “que los casos de agresión a estos funcionarios docentes sean tipificados como delitos de atentado y se aplique a los agresores los artículos 550 y 551 del Código Penal, que contemplan penas de uno a tres años de cárcel”. Oiga, que está muy bien la medida, oiga, que son ya años tragando el marrón de la falta de respeto, el insulto y la agresión. Al trullo con ellos. Vale. Me atrevo, sin embargo, a decir, que la medida no es suficiente. Puede que con ello se solucione un caso puntual de agresión: manda al agresor a la cárcel. Pero un caso puntual (o dos, o cincuenta) no soluciona el problema. La cuestión no está sólo en sancionar a los agresores, sino en implicar a todas las instancias educativas para que no agredan.
Los comportamientos que hacen papilla el funcionamiento “interior” de un centro, eso es lo que hay que sancionar. Esa tolerancia idiota que impide expulsar de clase (porque el profesor que expulsa es ‘inepto’), que impide expulsar del centro (porque la directiva que expulsa no es apta para una educación progresista), esa tolerancia imbécil que concede al alumno el extraño derecho del desplante verbal, del desprecio, de la guasa, del acoso, esas minúsculas agresiones constantes que se pegan a cualquier ámbito como una melaza, eso es lo que se carga la educación. Los padres, la sociedad y la legislación (que no impone un ambiente de aprendizaje) son los culpables. No los profesores ni los maestros.



UNA DE PARACELSO
JUAN GARODRI
(12-9-2009)


Cuando el Boeing procedente de Cancún sobrevolaba México, ningún pasajero sospechó que volaba en las entrañas de la paloma. Nadie excepto José Mar Pereyra que perpetró un intento de secuestro por revelación divina, con tres cómplices supremos: el padre, el hijo y espíritu santo. (Utilizo la minúscula porque la payasada del secuestrador elimina de los nombres todo vestigio teológico).
En vez de llamarse Pereyra y dárselas de predicador o de pastor, algo así, debería haberse llamado Teofrasto Bombasto, nombre por otra parte muy apropiado a aquellas latitudes. Era el nombre de Paracelso. Siendo profesor en Basilea quemó las obras de Galeno y Avicena, fue acusado de ensalmador, vagabundeó por Alemania y murió en Salzburgo en plena juventud. La literatura de fabulación hizo florecer en el siglo XVIII y XIX la teoría de los espíritus elementales de Paracelso. Pereyra ha captado la personalidad revolucionaria de Paracelso con su afán de revelación divina y su conciencia de apostolado. Pereyra no ha transformado el plomo en oro pero ha transformado en secuestradores a las personas de la Santísima Trinidad. Lo cual es muchísimo más difícil que la trasformación de un mineral en otro mediante procedimientos alquimistas.
No deja de sorprender que en el siglo XXI haya tipos como Pereyra. Si el mal del mundo se fundamenta, según Camus, en el “silencio de Dios”, ahora va y se nos aparece un tipo que afirma que Dios se le ha revelado. Día 09 de septiembre de 2009, 9-9-9 dígitos que, puestos boca abajo aparecen como 666, una referencia bíblica al Anticristo. O sea, que el tipo quería salvar al mundo, poco menos. Oiga usted, coja el petate y corra cuando vea que la boquita del salvador de turno expele humo soteriológico.
No todos tratan a Paracelso como mago y charlatán. Ezra Pound y su “Paracelsus in excelsis”. Pound (a pesar de su filofascismo) lo considera más como filósofo y buscador de Dios que como alquimista.
¿Qué por qué comparo al Pereyra con Paracelso? No sé, se me ha ocurrido al leer la patochada de la sociedad del predicador mexicano con el Padre, el Hijo y Espíritu Santo. Que Dios se le aparezca a un embaucador y le diga que secuestre a un Boeing 737 para que le permitan entrevistarse con el presidente, me parece más difícil que convertir el plomo en oro.
UNA DE INGLÉS
JUAN GARODRI
(5-9-2009)


Lo normal era que un alumno o alumna terminase sus estudios de Instituto sin saber inglés. No creo que hayan variado mucho las cosas. O sea, que los alumnos terminan segundo de bachillerato sin saber inglés. Me refiero al inglés hablado. Gramática sí. De gramática inglesa puede que sepan un montón. Y hasta es posible que hayan aprendido de memoria los cerca de 154 verbos irregulares ingleses, esas formas verbales impronunciables pero pronunciadas con fonética spanglish. En Selectividad, los exámenes de lengua inglesa eran escritos. Consistían en la típica traducción directa, la no menos típica traducción inversa y en los acertijos de las frases que omitían deliberadamente los tiempos verbales para cazar a los vainas que desconocían la conjugación. El profesor o la profesora intentaba pronunciar en inglés las frases del manual, pero aquellos sonidos no se le quedaban a nadie en la cabeza. Imposible distinguir entre el 'burnt' de 'quemado' y el 'burst' de 'reventado', por ejemplo. Frases aisladas, sin contextualizar, carecían de sentido. Últimamente aparecían pequeñas historietas a lo largo de los libros de texto con cierta voluntad de argumento unitario. Pero ni por esas. Los alumnos, y las alumnas, españoles siempre han sido negados para los idiomas. Desastre lingüístico. Los lumbreras que gozaban de capacidad expresiva en inglés eran admirados por el grupo estudiantil. Los demás, la mayoría, a la cola. Retrasados (mentales) por no saber inglés. Los españoles eran incapaces de asomarse a la modernidad que otorga el conocimiento del inglés. A la cola. Y aunque en la cola siempre había otro (Portugal, Grecia), no ocurría lo mismo en los países europeos.
Así que los españoles han decidido asomarse a la modernidad. Y ya que no hablan inglés, adornan sus frases con 'una' palabra inglesa. Y ya está. La publicidad es la impulsora de esta modernización lingüística. Acaban de enviarme un correo electrónico con una larga lista de anglicismos actuales. Pura guasa. Modernidad pura. Algunos: Desde que las insignias se llaman pins, las comidas frías lunchs y el personal saca el tupper-ware en vez de la fiambrera este país no es el mismo, ahora es muchísimo más moderno. Ya no hay sentimientos sino feelings, las mujeres no usan medias sino panties, y los hombres no utilizan calzoncillos sino slips. Estos cambios de lenguaje han mejorado mucho nuestro aspecto.
Yo antes de leer la lista no sabía si tenía stress o es que estaba hasta los cojones.