Mostrando entradas con la etiqueta año 2008 - 05 mayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta año 2008 - 05 mayo. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de enero de 2010

MANIPULACIÓN
JUAN GARODRI
(31-5-2008)

Dicen que los españoles andamos ahora con la pata de palo. El paro, la crisis inmobiliaria, la subida del euribor, la gigantesca escalada del precio de los carburantes y el alza escandalosa, casi obscena, de los alimentos nos están dejando con el culo a las goteras porque repercute negativamente en la agujereada economía del gentío. Aunque bien mirado la crisis inmobiliaria es ‘más crisis’ para los ricos. La crisis inmobiliaria trae al personal a mal traer, sobretodo al personal promotor, que siempre ha querido hacerse millonario en poco tiempo. Al personal pagano puede que hasta le venga bien, si se tienen en cuenta ejemplos sorprendentes como el de una inmobiliaria de Murcia que subasta apartamentos a mitad de precio. Sin embargo, el paro, las hipotecas, los alimentos y los carburantes sí suponen una grave preocupación diaria y ponen al personal en un brete. No hay que preocuparse. Es digno de ver el empeño que el Gobierno pone en despreocupar a los españoles, en alegrarlos. Digo yo que será el Gobierno, porque a ver si no quién va a ser. Directamente no lo hace, pero se sirve de terceros para distraer al gentío y, de paso, alegrarle la vida. Y ese tercero alegrador sospecho que es televisión española, la pública, teuveuno y teuve dos, la teuve, vamos, tan al servicio de los españoles.
Regresaba yo de Sevilla el pasado sábado y me detuve en un área de servicio a tomar un descafeinado de máquina. El local estaba abarrotado. Las mujeres habían tomado asiento frente al televisor en posición de fila de teatro. Los hombres, acodados en la barra, miraban la pantalla expectantes. La alegría, los aplausos, los gritos de España y olé aturdían. Justo en aquel momento empezaba la actuación del Chiquilicuatro en Eurovisión. Era emocionante comprobar que el gentío olvidaba la hipoteca, el carburante y los alimentos para aplaudir obsesivamente la cutre —¿cutre? ¿Soy antipatriota?— actuación del chiqui-chiqui y las tías buenorras, batacazo incluido y muestra del culo con la braguita rosa. Televisión se encargó de alegrar al pueblo español. Catorce millones de telespectadores siguieron el evento. Viva España manque pierda. La Roma imperial también echaba leones al circo.
DISCRIMINACIÓN
JUAN GARODRI
(24-5-2008)

Un colega comunista me dijo en cierta ocasión que la igualdad universal no existe. Mis ojos de sorpresa debieron confundirle porque se apresuró a argumentar que si, ahora mismo, tú vas y repartes todos los bienes del mundo entre todos los habitantes del mundo, transcurrido un año volverán a existir pobres y ricos, porque unos habrán malgastado su porción correspondiente y otros la habrán aumentado.
Ciertamente, desde Jesucristo hasta nuestros días, pensadores, sociólogos y políticos, al menos de piquillo, se han embadurnado los labios con la crema aceitosa de la igualdad. Hobbes, Rousseau, la Revolución francesa e incluso Platón (con su ‘hikanon’, idea de amplitud universal) se hartaron en los banquetes de la igualdad. Por eso extraña que a estas alturas del siglo XXI se lleven a cabo hechos que contravienen la idea de igualdad y, por consiguiente, caen en una discriminación galopante. Dos ejemplos. Uno: «El PSOE subvencionará los comercios que rotulen solo en gallego», o «Los socialistas y el BNG se oponen a que los comerciantes de Galicia rotulen en castellano». La adopción de estas normas referentes a la utilización o no del idioma castellano supone romper más o menos abiertamente con la normativa constitucional. Segundo ejemplo: «El TC avala la ley de violencia sexista» o «El TC avala que se condene a más pena a hombres que a mujeres por igual delito». Han sido siete votos a favor y cinco en contra (los cinco provenientes de jueces conservadores, dice la noticia), como si el hecho de la progresía avalara la protección de la mujer indicando al tiempo que los carcas ni siquiera la avalan. Nadie sabe de dónde sacan los jueces la interpretación de las leyes. La exégesis judicial requiere una aplicación de las leyes ecuánime. No ocurra lo de aquel exégeta bíblico que convirtió las trompetas de Josué en misiles para derribar las murallas de Jericó. Porque defender penas más altas para el hombre que para la mujer por el mismo delito es discriminatorio y excesivo. Decenas de magistrados afirman que se vulnera el principio de igualdad recogido en el artículo 14 de la Constitución Española. Discriminación.

LA JUSTICIA
JUAN GARODRI
(10-5-2008)


El pasado miércoles, varios periódicos de tirada nacional aludían en sus titulares a la ignominiosa y apabullante cantidad de sentencias sin ejecutar que se amontonan en los juzgados de toda España. Y va Fernández Bermejo, con toda su barba, y el tío agarra y coge y se pone y dice que no, qué va, que el colapso que vive la Justicia ni es colapso ni nada, que se trata solamente de “un problema endémico de retraso”. ¿A qué juega el ministro? ¿A tocarnos las bolas a los españoles? El uso de la metonimia encaja perfectamente en el tratamiento literario del lenguaje o en el uso de las jergas. Pero no veo yo a la Justicia caminando por la senda de la expresión lírica ni transitando por los arrabales de la jerigonza suburbana. En cualquier parte, tal como la tortuga arrastra su caparazón, el retraso lleva consigo el apelotonamiento y el colapso. Así que no nos venga el ministro con la polisemia. El lenguaje jurídico es monosémico y el significado de colapso se fundamenta en “collapsus”, participio pasado de “collabi”, arruinarse. El sema indica destrucción, postración extrema, ruina, paralización, cosas así. Si el caos de la Justicia arrastra más de 270.000 sentencias sin ejecutar en lo penal, y más de 400.000 en lo no penal, que alguien nos explique qué clase de indolente (o insuficiente) Justicia tenemos. Y, desde luego, que no nos vengan diciendo que es un problema de “retraso”. Es la verdad de Perogrullo. Esto lo sabemos todos porque es evidente. Y no hay que buscar explicación a la evidencia, mucho menos intentar demostrarla.
Es el caso que el gentío anda acojonado con lo del “retraso” porque la delincuencia campa a sus anchas. ¿De qué vale que las fuerzas del orden trabajen para atrapar al delincuente? Lo detienen, los medios de comunicación airean la detención y propalan sin descanso que ha sido puesto a disposición judicial. Y el que delinque se muere de risa porque “su” sentencia no se ejecuta. ¿Aquí no pasa nada? Alguna diferencia habrá entre el bueno y el malo. (En las películas del Oeste la había).
AUTOVELOX
J
UAN GARODRI
(3-5-2008)


Puesto a pensar, recuerdo las ocasiones en que he sido multado por la policía de tráfico. Todo español que se precie ha sido multado por la policía de tráfico. Circulas tan contento pensando en la familia que te espera y, de pronto, observas que alguien te saluda a lo lejos. No es un saludo. Es una orden. Tienes que aparcar, y multa.
Dos episodios. Uno: recién impuesta la obligatoriedad del cinturón de seguridad, ya hace años, a la salida de Granada. Acababa de repostar y, a diez metros del surtidor, zas, me cazaron porque todavía no me había puesto el cinturón de seguridad. Dos: en la travesía de Aranda de Duero, polígono industrial, domingo por la tarde. No circulaba ni una rata. Limitación de velocidad a 50 kmh. Yo circulaba a 65. La sensación de animal cazado se superpuso a las demás sensaciones. Pensé: ¿salvar vidas o recaudar? Esa es la cuestión. Hay mucho loco suelto por ahí. De acuerdo. Pero también hay mucho pardillo que cae en las redes tendidas para cazar a los locos.
Circula por Internet una información cuyo origen y autoría desconozco. En el caso de que sea cierta, es evidente que alguien la ha colgado para “avisar” a los conductores y fastidiar a Tráfico. Dice así: «Ojo con los nuevos tipos de radares». A continuación, una serie de fotografías muestra la diminuta caja que aloja el sistema. Se llama Autobox. Dentro está el cinemómetro: Autovelox. La cámara está dotada de sensores láser que calculan la velocidad del vehículo y el carril por el que circula. A continuación, una serie de fotografías muestra el funcionamiento del aparato. La leyenda añade: «Ya están aquí los radares láser. Ojito con ellos. Por cierto, nadie ha avisado de su presencia, como había prometido el director de la DGT, ha sido descubierto por moteros... Este aparato denominado AUTOVELOX no es detectable por ningún sistema antirradar del mercado en el mundo».
Espero que el “aviso” de Internet valga, al menos, para conseguir que los pardillos modifiquen la trayectoria de su vuelo y se alejen del peligro de la red cazadora.