Mostrando entradas con la etiqueta año 2008 - 12 diciembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta año 2008 - 12 diciembre. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de enero de 2010

AGUAFIESTAS
JUAN GARODRI
( 27-12-08)

Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, dijo el ángel. ¿Se equivocó el ángel, como la paloma metafórica de Alberti? Tal vez sí, aunque bien mirado, el deseo pacífico del ángel parece que se materializa sólo en una parte de los hombres: los de buena voluntad. Aquellos que no tengan buena voluntad se quedarán sin paz. La Paz. Paz. Palabra extraña en este mundo, la Tierra, acosada por la esencia perturbadora del mal. Ten extraña que 22 países del mundo están actualmente en guerra. Guerra, antónimo de Paz. Las grandes palabras de las Convenciones internacionales hablan de Paz. Realmente impulsan la Guerra. Ese es el fondo de la cuestión. Loa grandes capitostes mundiales carecen de buena voluntad. Fabrican los artilugios bélicos para que los hombres se maten. Las fábricas de armas, cada vez más sofisticadas, no detienen sus cadenas de producción. Se fabrican para ser utilizadas. Para ello hay que venderlas a los países que las necesitan para matarse. Creo que el ángel ya conocía, dentro de una omnisciencia participativa de la divinidad, que la mayoría de los hombres no tiene buena voluntad. De ahí la frase bíblica: «Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad». A los hombre de mala voluntad, a los de mala leche, el ángel no les desea Paz. La mala leche que inunda los entresijos del ser humano. Mala lleche social, empresarial, familiar. Los ricos a enriquecerse. Los pobre a empobrecerse.
Porque la crisis repercute más en los pobres que en los ricos. A pesar del cuento que quieren contar los grandes contadores de cuentos para apropiarse el papel de hombres de buena voluntad. La mala voluntad se aposenta en el entorno social y aparece Madoff. Se aposenta en el entorno familiar y aparece la violencia doméstica (mal llamada violencia de género) incluso en estas fechas tan señaladas (tópico) de la Navidad. El subconsciente colectivo se rebela contra la mala voluntad, pero se consigue poco. Las sombras de la noche (el mal) se ciernen sobre el ser humano y los discursos de los impulsores de la Paz no logran ahuyentarlas. Paz equivale a bondad. Guerra equivale a maldad.
Esta es la crisis, a mi modo de ver. El ángel solamente cantó la Paz, en una extraña lotería del Bien, para los hombres de buena voluntad. Y hay poquísimos.

lunes, 8 de junio de 2009

FÚTBOL
( 6-12-08)
JUAN GARODRI


A mucha gente no le interesa el fútbol. Intelectuales de camisa negra y bufanda larga, por ejemplo. Sin embargo, el fútbol es un fenómeno sociológico que mueve miles de millones al año. Debería pues interesar.
Los gigantescos montones de dinero suelen pudrirse. Así ha ocurrido. Con las inmobiliarias, con las armas, con la política, con el fútbol. Y algo huele a podrido. La frase está tan lexicalizada que apenas significa algo, con tanto como significa. Estamentos que han tergiversado perversamente sus funciones. Algo huele a podrido en el fútbol.
Da como un poco de asco esto del fútbol. Una mierda. La náusea. Por mucho que se tape, el viento la mueve, queda al descubierto y huele. La podredumbre de la mierda refleja la clase de tipos que evacuaron esa mierda.
Estos días no sabe uno si el entorno informativo es surrealista o real (‘sur-réalisme’, por encima de la realidad). Porque la realidad del fútbol no puede ser así. Siempre me ha gustado el fútbol. Ahora, lástima, no es deporte. Lo han convertido en un conglomerado de intereses dinerarios en el que sólo importa la pasta. Millones de euros para los ‘cracks’ y sus intermediarios (los cracks, que abren grietas gigantescas en las contadurías de los clubes, no sólo en las defensas de los equipos rivales).
En el año 1600 no se conocía el fútbol Shakespeare desconocía el fútbol. De conocerlo, hubiera escrito una tragedia, quizás, más contundente que Hamlet para denunciar la corrupción, la demencia y la obscenidad de los grandes clubes de fútbol. “Something is rotten in Denmark”, dice Marcelo. Algo está podrido en Dinamarca.
Pagar a jugadores de un equipo de fútbol para dejarse ganar, cobrar por perder y conseguir de esta forma indigna favorecer a otro equipo, es algo insoportable. Ahí está el caso del Málaga-Tenerife, equipo éste supuestamente pagado para permitir que el Málaga ascendiese a primera división. O el del Atletic-Levante, que supuestamente permitió la victoria de los de Bilbao para su permanencia en Primera, en perjuicio del Celta, que descendió a Segunda.
Los futbolistas famosos tienen corta vida deportiva. Por eso ganan tanto. También tienen vida corta los de Tercera, los de Segunda, y ganan menos o nada. Es cuestión del dinero que generan. Para los clubes o para el COI, para las cadenas de televisión.
La fe (de los ‘hinchas’) sin obras es fe muerta.
TONTOS
( 13-12-08)
JUAN GARODRI


Hoy vamos a hacer, lector conspicuo, un apresurado comentario lingüístico de la excelente frase, digna de mente preclara, que los noticieros han expelido hace unos días. Pedro Castro, mandamás de Getafe y presidente de la FEMP, llamó tontos de los cojones a los votantes del PP.
En primer lugar, consideremos la etimología. El Brocense deriva la palabra tonto de “atonitus”, atronado, porque el tonto no oye sino un gran ruido y zumbido en los oídos. Y Covarrubias dice que tonto viene de tondo, redondo y vacío, porque el tonto tiene vacía la cabeza, por carecer de entendimiento, el cual en él es redondo, en oposición de los que tienen buen entendimiento, que llamamos agudos. Podemos deducir, en consecuencia, que los votantes del PP tienen la cabeza redonda y vacía, mientras que Pedro Castro la tiene aguda y llena. No sabemos de qué, pero de algo la tendrá agudamente llena, suponemos.
En segundo lugar, si atendemos a la estructura sintáctica de la frase, advertimos que el complemento adjetivo «de los cojones», atribuido a la sustantivación de «tontos», le confiere una complementación despectiva de intrincada significación. Porque ¿qué quiere decir tonto de los cojones? ¿Pueden acaso los cojones ser susceptibles de recibir la tontuna?
En tercer lugar, la frase viene léxicamente reforzada por el determinante “los” que implica una actualización del sustantivo al que determina, en este caso a “cojones”. ¿Por qué el tonto tiene que serlo “de los cojones” y no tonto del haba, o tonto de la pera, o tonto de remate? ¿Será que el tonto de los cojones padece algún trastorno que afecta a sus testículos y le impiden la producción de testosterona, cosa que lo desequilibra con una disfunción sexual y eréctil?
En cuarto lugar, pensamos que el señor alcalde podía haber descalificado a los votantes del PP con la expresión «tontos de cojones», con lo que la supresión del determinante le confiere a la frase la categoría de superlativo o, lo que es lo mismo, la cualidad de tontainas en grado sumo, tal como se ejercita el habla en la jerga popular cuando levanta como superlativas frases que gramaticalmente no lo son.
En fin, nos parece machista el exabrupto alcaldil porque sólo se refiere a “los votantes”. Discriminación por razón de sexo.
¿Dónde ha dejado a “las votantas” (miembros/miembras, de la progresía léxica)?
Ah, la agudeza mental.
AGUAFIESTAS
( 27-12-08)
JUAN GARODRI


Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, dijo el ángel.
¿Se equivocó el ángel, como la paloma metafórica de Alberti? Tal vez sí, aunque bien mirado, el deseo pacífico del ángel parece que se materializa sólo en una parte de los hombres: los de buena voluntad. Aquellos que no tengan buena voluntad se quedarán sin paz.
La Paz. Paz. Palabra extraña en este mundo, la Tierra, acosada por la esencia perturbadora del mal. Tan extraña que 22 países del mundo están actualmente en guerra. Guerra, antónimo de Paz.
Las grandes palabras de las Convenciones internacionales hablan de Paz. Realmente impulsan la Guerra. Ese es el fondo de la cuestión. Los grandes capitostes mundiales carecen de buena voluntad. Fabrican los artilugios bélicos para que los hombres se maten. Las fábricas de armas, cada vez más sofisticadas, no detienen sus cadenas de producción. Se fabrican para ser utilizadas. Para ello hay que venderlas a los países que las necesitan para matarse.
Creo que el ángel ya conocía, dentro de una omnisciencia participativa de la divinidad, que la mayoría de los hombres no tiene buena voluntad. De ahí la frase bíblica: «Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad». A los hombre de mala voluntad, a los de mala leche, el ángel no les desea Paz. La mala leche que inunda los entresijos del ser humano. Mala leche social, empresarial, familiar. Los ricos a enriquecerse. Los pobre a empobrecerse.
Porque la crisis repercute más en los pobres que en los ricos. A pesar del cuento que quieren contar los grandes contadores de cuentos para apropiarse el papel de hombres de buena voluntad.
La mala voluntad se aposenta en el entorno social y aparece Madoff. Se aposenta en el entorno familiar y aparece la violencia doméstica (mal llamada violencia de género) incluso en estas fechas tan señaladas (tópico) de la Navidad.
El subconsciente colectivo se rebela contra la mala voluntad, pero se consigue poco. Las sombras de la noche (el mal) se ciernen sobre el ser humano y los discursos de los impulsores de la Paz no logran ahuyentarlas.
Paz equivale a bondad. Guerra equivale a maldad.
Esta es la crisis, a mi modo de ver. El ángel solamente cantó la Paz, en una extraña lotería del Bien, para los hombres de buena voluntad.
Y hay poquísimos.